Aníbal Soto, en sintonía con el escenario

Entrevistamos a Aníbal Soto, actor marbellí, un intérprete de raza con carácter. Un rostro asiduo de nuestra televisión. Un actor sin etiquetas. Quedamos en una cafetería de las que tienen solera de Madrid en Tirso de Molina y tras una breve presentación surge la primera pregunta que nos sumerge en una agradable conversación que nos hace olvidarnos del tiempo.

MARISA.- ¿Quién es Aníbal Soto?

ANÍBAL.- ¡Ufffff, qué pregunta! No sé cómo se define a una persona la verdad. No sé decir como soy, soy muchas cosas. Soy una persona que no creía en mí y ahora sí, una persona muy leal con mis amigos, compasiva. Me siento más como un proceso que como algo acabado y definible… Este proceso comienza con un sentimiento negativo de mí mismo, aderezado con una sensación de angustia y ansiedad crónicas, y a través de un trabajo interior, terapéutico de años, conseguí quitarme ese peso de encima. Ahora soy un ser humano que se conoce y se ama a sí mismo y que hace lo que le gusta con total libertad. Entonces, después de tantos años me reconozco, básicamente como alguien curioso por la vida, leal a mis amigos, creativo, empático, cabezón, rencoroso, envidioso, místico…, amante de la familia…, y de la soledad…

MARISA.- ¿De pequeño soñabas con ser actor?

ANÍBAL.- Fantaseaba tocando la guitarra dando un concierto ante mucha gente… o como héroe de guerra… creo que llevaba el virus de ser famoso pero no lo reconocía… Pero tras ver Kung-fu, la serie, con 9 años, quise ser místico… y me dio por ser cura… pero se me quitó la idea en cuanto entré en el instituto. Entré en el grupo de teatro del instituto, conocí a una chica… y ahí empezó mi amor por el teatro.

MARISA.- Estabas estudiando química, ¿en qué momento decidiste ser actor?

ANÍBAL.- A mí la vocación como profesional me llegó tarde (aunque ya en el instituto y en la universidad hubiese tenido los primeros encuentros; en la universidad pertenecí al grupo de teatro del colegio mayor en el que estudiaba, donde dirigí La Cantante Calva). Fue a la vuelta de un viaje de esos que te cambian la vida y te marcan para siempre, a la ciudad de New York que empecé a trabajar en un bar, para seguir estudiando en la universidad. Para animar las noches hacía playbacks de las Grecas y cosas así muy locas y divertidas. Un día me vio una amiga y fue ella quien me animó e insistió para que me apuntara a la Escuela de Arte Dramático de Córdoba, que era donde residía en aquel momento y así lo hice.

Entrevista completa, realizada por Marisa del Prado, en el siguiente enlace: http://anyflip.com/pvre/rpjv/

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Salvador dice:

    Es increíble las vueltas que da la vida y lo bien que sienta encontrar tu vocación. Desde Clínica Dental Málaga queremos transmitir todo nuestro apoyo a nuestro paisano, eres un artista. Un saludo

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    1. Gracias Salvador. Cumplimos nuestro tercer aniversario y nos gustaría que formáseis parte de nuestra gran familia de TM Talentos de Málaga. Si nos dejas un correo te enviamos información. Muchas gracias por comentar y un abrazo.

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