Juanma Lara: «Me encanta contar historias… transmitir».

Me llamo Olivia Lara Lagunas y he crecido viendo teatro. He visto cómo nace, crece y muere un espectáculo. He visto lo que significa escribir, dirigir, ensayar, cargar, montar y coger carretera con la furgoneta y tu compañía. Contando historias. Diciendo aquello que queremos decir. Y sabiendo que el esfuerzo siempre merece la pena. Lo he visto, lo sé, lo conozco. Lo he vivido antes incluso de dedicarme al teatro «profesionalmente». ¿Sabéis por qué? Por la persona a quien voy a entrevistar hoy. Juanma Lara es actor, director y creador. Pero sobre todo, y es un privilegio que solo dos personas compartimos en este mundo, Juanma Lara es mi padre.

OLIVIA.-¿Cómo eras de niño?

JUANMA.- Me recuerdo como un niño normal. Ni muy travieso, ni especialmente bueno. Muy cariñoso, eso sí. Me gustaba mucho el deporte. Recuerdo los veranos. El olor a cloro de la piscina de mí pueblo. Recuerdo ir a coger aceitunas con mi padre, casi sin ganas. Jugar con mis amigos en la sierra con siete u ocho añitos. Las actividades del colegio. Recuerdo que había un coro. Y que yo quería ser la voz solista. No me gustaba estar atrás con los demás. Me gustaban los profesores que nos enseñaban fuera de las aulas. Esos son los que dejan huella. Profesores de ciencias que te llevan al campo a ver y vivir las lecciones. O profesores de literatura que nos enseñan teatro haciendo teatro. Como mi profesor Francisco «el anchoíta», que fue el que nos propuso montar Maribel y la extraña familia. Ese fue mi primer papel en una obra. Y sin lugar a dudas así fue como se sembró la semilla del teatro en mí. Aunque de momento no lo sentía como algo a lo que me dedicaría el resto de mi vida.

OLIVIA.- ¿Dónde te formaste? ¿Qué puedes contarme de tu experiencia como estudiante de arte dramático?

JUANMA.- Me formé en el Conservatorio de Arte Dramático de Málaga. Lo que hoy en día se conoce como la ESAD de Málaga. Mi experiencia en la escuela fue fundamental. Me enseñó muchas cosas. Luego algunas las usas y otras no. Otras se quedan antiguas y tienes que reciclarte y arriesgarte. Los actores tienen que estar estudiando constantemente y estando al día de nuevas técnicas. Que si no nos quedamos antiguos. Pero sobre todo mi experiencia allí fue importante porque me puso en contacto con otras personas. Otros artistas y creadores. Tanto alumnos como profesores. Y eso de las cosas más enriquecedoras que te da la escuela. Porque luego, cuando sales, te das cuenta de que no tiene mucho que ver lo que haces allí con lo que la profesión te reclama. Te reclama más profesionalidad. Hay una parte que no te enseñaban en la escuela, y es cómo gestionar esto como una profesión. Cómo hacer de ella un medio de vida. Cómo crear una compañía y sacarla adelante. Desde el conservatorio parecía que siempre iba a ser un grupo de amigos que se lo pasan bien. Y aunque eso también ocurre, luego es más duro de lo que te dicen. Considero que las escuelas son fundamentales, ya sea la escuela oficial de arte dramático o cualquier otro tipo de escuela, como el Estudio Juan Codina de Madrid, que a mí me gusta especialmente. En esta profesión el alumno necesita maestros a su lado, no solo conocimiento.

 

¿Quieres leer la entrevista completa? Accede al enlace:  http://anyflip.com/pvre/vrbg/

Fotografías: Roberto Maroto

 

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